El Bar Domótico

El Bar Domótico · Chiringuito 3x01

Domótica e incendios: persianas motorizadas, SAI y vías de escape

Si hay un incendio y se va la luz, ¿tus persianas motorizadas te dejan salir o te dejan encerrado? En el primer Chiringuito del verano hablamos de qué puede hacer la domótica cuando hay un fuego.

Con Eduardo (Domótica en Casa), Norman (Enreta Domótica), Luis (Domótica Solar) · 30:49

Arranca el Chiringuito, la temporada de verano de El Bar Domótico, y lo hace con un tema serio: ¿qué pasa con una casa domotizada cuando hay un incendio? Las persianas motorizadas son muy cómodas, pero si se va la luz pueden convertirse en una trampa. Luis, Norman y Eduardo se sientan en la barra a buscar soluciones, y de paso se van por las ramas, como siempre.

El incendio que lo empezó todo

Norman cuenta que hace poco hubo un incendio en un edificio donde vive un familiar suyo. El piso de arriba se quemó por completo y, al apagar el fuego, el agua acabó cayendo en las viviendas de abajo. Hace años Norman le había motorizado las persianas, pero esa persona siempre las dejaba a media altura por la noche, "por si pasa algo". Al final, esa costumbre le dio la razón: cortaron la luz del edificio y, sin ella, una persiana bajada del todo no se habría podido abrir. En las plantas de arriba hubo vecinos que no podían salir por la puerta por culpa del humo y acabaron en el balcón.

SAI, embragues y persianas de seguridad

Norman propone una línea dedicada para las persianas con un SAI, o motores con embrague manual. Luis le ve pegas a las dos. Si el incendio empieza en tu propia casa, o lo que arde es el SAI, esa línea también se queda sin corriente. Y el embrague obliga a levantar la persiana a mano, con fuerza y con nervios. Según Luis, una persiana normal de aluminio se rompe con una silla o a patadas. Las persianas de seguridad, con lamas mucho más gruesas, son otra cosa: aunque tengan embrague, pesan una barbaridad.

Rejas: la llave, siempre a mano

En opinión de Luis, las rejas son todavía más peligrosas, porque no hay silla que valga. Si se abren con llave, hay que tener la llave colgada al lado de la reja, no en otra planta ni en un cajón que nadie recuerda en pleno susto.

Extintores y baterías

Ilustración de un patinete eléctrico cargando de noche rodeado de móviles, portátiles y baterías, vigilado por un pequeño extintor en spray

Eduardo se ha comprado un extintor en spray que llega a unos 6 metros y cuesta unos 20 euros. Luis comenta que se anuncian productos específicos para fuegos de baterías. Recuerda que tenemos casas llenas de baterías de litio: móviles, portátiles, powerbanks, robots y patinetes. Norman reconoce que le da miedo dejar el patinete cargando por la noche. Luis, con su instalación de baterías, se lleva unas cuantas bromas de sus compañeros.

Sensores de humo: la asignatura pendiente

Luis y Eduardo admiten que no le prestan a los detectores de humo toda la atención que deberían. El humo es el verdadero peligro, sobre todo de noche, porque dormido no te enteras. Norman cuenta su experiencia en Reino Unido, donde las casas tienen sensores conectados con los bomberos. Una noche se dejaron un fogón encendido, saltó la sirena y, como no sabían cómo silenciarla, desconectaron el sensor. Cuando llegó el bombero, les cayó una buena bronca.

Eduardo plantea poner un sensor de humo en el balcón que avise al móvil si sube humo de otro piso. Luis le responde que, si estás dormido, el móvil no te despierta. Además, las sirenas exteriores dan problemas con las falsas alarmas.

Alertas al móvil: falsos positivos frente a falsos negativos

La charla pasa a las alertas de emergencia en el móvil. Norman cree que los avisos de lluvias que luego no llegan a nada acaban haciendo que la gente no les haga caso, como en el cuento de "que viene el lobo". Eduardo las defiende: cuenta que en un terremoto en Venezuela el aviso llegó segundos antes del temblor y la gente pudo salir a la calle. También explica qué hizo él cuando le llegó un aviso de terremoto a las 7 de la mañana. Luis cree que los sistemas funcionan cada vez mejor, pero que nos falta entrenamiento: confiesa que una alerta así le habría parecido spam. Norman lamenta que, cuando llegó una alerta de lluvias torrenciales que pedía quedarse donde uno estaba, muchos padres salieran corriendo a buscar a sus hijos al colegio.

Tanques de tormenta y una moto que nunca volvió a ser la misma

Luis explica qué son los tanques de tormenta del alcantarillado y cuenta cómo una alcantarilla atascada dejó sus garajes inundados de lodo y sin luz. Su moto acabó con el agua por encima del escape y nunca volvió a arrancar bien. De ahí la conversación salta al carnet de moto y a por qué una moto potente exige mucha más experiencia que un coche potente.

La conclusión: automatizar a favor de la salida

Para cerrar, Eduardo propone una automatización práctica: si salta el detector de humo y aún hay corriente, que la casa suba las persianas sola y hasta corte la llave general del agua. Norman lo resume: si suena la sirena de humo, persianas arriba. Si la que suena es la alarma de intrusión, mejor no.

Capítulos

Datos que salen en el episodio

  • Un extintor en spray llega a unos 6 metros y cuesta unos 20 euros (Eduardo).
  • La alarma de humo de su casa de Reino Unido saltó a las 2 de la mañana por un fogón que se quedó encendido (Norman).
  • La inundación de los garajes le pasó hacia 2009, cuando los móviles todavía no tenían linterna (Luis).
  • Antes había que esperar dos años con el carnet de moto para pasar a una moto más potente (Luis).
  • Al cambiar a una moto con 10-15 caballos más se notaba mucho la diferencia, cosa que no le pasaba con un coche de 400 caballos (Luis).

Son las cifras que se dicen en la tertulia, tal cual, con quién las dijo.

Transcripción completa

Leer la transcripción del episodio (30:49)

Luis: El chiringuito, el chiringuito, el chiringuito. Bienvenidos a un capítulo nuevo desde la pasada temporada de El Chiringuito Domótico, donde en veranito capítulos cortos al pie, como diría Luisito. Y vamos a hablar hoy de desastres, desastres y problemas, catástrofes, cataclismos. que pueden provocar la domótica. Así que hoy nos va a contar una historieta al señor Norman con la que vamos a debatir acerca de soluciones, problemas y demás cositas que le encontramos Al cataclismo que ha ocurrido. Bueno, buenas Norman, buenas Eduardo. ¿Qué nos ha dicho? Muy bueno. Así me gusta, una

Norman: intro rápida. Nada, sin bromas. Venga, ya, dale. Bueno, pues muy buenas a todos. Espero que vaya muy bien en las vacaciones, los que tengan vacaciones y los que no, pues... Que sigan como nosotros, currando. Os pongo en situación. Esta semana pasada, bueno, voy a resumirlo muy rápidamente. Mi suegra vive en un edificio de pisos y el piso justo encima suyo se provocó un fuego, se quemó, completamente calcinando el piso. Entonces, ahí ya, bueno, los bomberos apagaron el fuego. Y toda el agua pues le cayó en el piso, se medio inundó el piso y tal. Entonces, hace unos años yo le instalé en las persianas motores para persianas, para tenerlo domotizado y todo eso. Lo que pasa que ella, muy previsora de ella, no le gustaba la idea. Decía, bueno, pero yo por si acaso siempre la voy a dejar así a mitad, sobre todo por las

Luis: noches, por lo que pueda pasar y tal, si algún día pasa algo.

Norman: Y bueno, el otro día, pues con el incendio y tal, bueno, en el edificio cortaron la electricidad, gas y todo eso. De hecho, siguen sin electricidad. Una liada buena.

Luis: Bueno,

Norman: una liada. Y toda que, bueno, ya cuando pudimos entrar al edificio a coger las pertenencias para alargarnos y todo eso, pues subí yo con ella, estuvimos mirando ahí con los bomberos. Y claro, la persiana, por suerte, ella la había dejado, digamos, a mitad, porque dijeron, salí al balcón, revisá que esté todo. Entonces pudimos salir, porque si no, si hubiesen estado las persianas,

Luis: digamos... Pero salió, o sea, pero mi pregunta es, ¿durante el incendio? Porque entiendo que... No, ella salió por la puerta. Ella pudo salir por la puerta. Porque, por ejemplo...

Norman: Ella por suerte, es decir, por suerte, sí, ella vivía y vive todavía ahí en el piso. No puede entrar, ¿vale? Vive en el entresuelo, se quemó el primero, pero sí que es verdad que en los pisos de por encima hubo vecinos que no podían salir por la puerta por el humo. Uno incluso saltó por el balcón al edificio de al lado y otros se quedaron encerrados en el balcón. Entonces, como ella me decía, dice, menos mal que yo soy previsora y siempre la persiana a la mitad por si se puede pasar algo.

Luis: Y es... No es por nada. Norman, estás jodido. Porque a partir de ahora cualquier cosa que digas a tu hija te va a decir, no, porque ya sabes que yo tengo razón. Si hay un

Norman: incendio... Y yo le dije, digo, suegra, digo, pero eso no funciona así. Digo, hay soluciones. Te puedes poner una línea dedicada para las persianas con un SAI y te pones, si no, un embrague. Entonces, claro, ella no tuvo problemas para salir, pero imagínate, hubo gente que a lo mejor, bueno, sí que es verdad que yo creo que mientras estaba prendiendo fuego el edificio, electricidad había, porque había algunos vecinos que tenían luz en el piso, hasta que vinieron los de FECSA y cortaron, le quitaron los fusibles ahí abajo.

Luis: Mi cosa es, si tú tienes un incendio en casa, no vas a poder salir por las ventanas, eso es obvio, no vas a poder salir por las ventanas, sí podrías salir por las ventanas, pero el barco, por

Norman: ejemplo...

Luis: Claro, pero puedes salir por el balcón, porque por el balcón

Norman: tendrás una puerta, con lo cual… Sí, pero, por ejemplo, en el caso de mi suegra, para acceder al balcón, tiene persiana al balcón.

Luis: Vale, y entonces la persiana no le permitiría salir. Bueno, a ella sí, porque es previsora y la deja a la mitad. Pero sí, sí,

Norman: sí. Yo, por ejemplo, siempre está bajado y se sube. Yo estaría buscando una silla para romper la persiana.

Luis: Pero sí que es cierto que en mi caso las persianas no son de seguridad y las rompes. Porque al final son aluminio y

Norman: salvo

Luis: que sean muy cortitas, o sea, si son muy cortitas, pero normalmente son intermedios. No, tú le pegas con una silla y

Norman: las rompes.

Luis: Claro, no, pues ella no. La empujas con la mano y la terminas. A ver, depende también si eres una abuelita de 80 años, pues igual estás jodida. Pero es que si eres una abuelita de 80 años, como te has que saltar una ventana, también estás jodida. O sea...

Norman: Porque, vamos a debatir un poco. Es decir, posibles soluciones. Yo estuve pensando, a raíz de eso, que mi suegra me dejó en panalla. Digo, joder, tío, yo sé el tema de lo del embrague. Pero claro, de lo del embrague, imagínate, estás sin electricidad, tienes que coger, abrir el cajón, coger, meter...

Luis: Tienes que levantar tú a mano la persiana, con lo cual te tienes que hacer fuerza. Depende de quién

Norman: sea, no puede.

Luis: Tienes fuerza o no tienes fuerza. Si tienes fuerza, tío, doblas la persiana. Haces así y doblas la persiana. La persiana le pegas una patada y la mandas a parla.

Eduardo: Sí, como la de las viejas, viejas de estas de madera que pesan un quintal, que aún así no creo que haya motor para metizarla. No, no, no, porque necesitas una presa. Si es

Luis: una persiana, como hay gente que tiene persianas de estas, ¿cómo se llaman? Hay unas que son como, como si fuesen entre comillas, que no son así, pero que son como si fuesen de estas de tienda, que son, es que se llaman, ¿cómo

Norman: se llaman?

Luis: básicamente que la lama, en vez de ser de aluminio así flojita, es una lama super bestia y en teoría para apalancarla y para abrirla es un sufrimiento.

Eduardo: Que aparte de persiana hacen de seguridad.

Luis: Claro, persianas de seguridad se llaman, me acabo de acordar el nombre. ¿Qué problema tiene eso? Que eso pese a una salvajada. Entonces, aunque le pongas un embrague para levantar eso, tío, te la vas a ver. O sea, sigues teniendo que tener fuerza. Y, hombre, sí. Más

Norman: peligroso es tener rejas. Sí, claro.

Luis: Que de hecho, yo por ejemplo en mi casa, antes tenía rejas en las dos plantas, ya las de arriba las he quitado, pero las he quitado porque en la reforma dije, ¿para qué las voy a poner? Y una de las cosas que hay que tener con las rejas, que mucha gente no lo hace, porque con las rejas normalmente tienes dos posibilidades de rejas. Rejas con cerradura y que la reja abra o rejas sin abrir. Tampoco es más río si te pasa esto, porque las rejas no las rompes. Porque la reja va... Eso sí que ni una silla ni nada. Claro. Pero la otra cosa que hay que hacer, que mucha gente no lo hace, es la llave de la reja tenerla al lado de la reja.

Norman: Con los nervios y tal. ¿Dónde está la llave? Tú

Luis: coges y tienes las rejas en la tercera planta y resulta que la llave la tienes abajo y que no sabes ni dónde tienes. Y si te produce un fuego, si tienes que andar bajando abajo, es como que estás jodido.

Norman: Porque luego, la otra opción que yo pensaba, digo, bueno, línea dedicada de persianas y todos los motores de persianas. ¿Si es en tu casa y

Luis: salta? ¿Si es en tu casa y salta? Imagínate que es eso lo que ha producido el incendio. Imagínate, estás jodido. O sea, no vale esa solución. O sea, no vale. Te quita un porcentaje de los casos que puede haber, pero no es 100%. Imagínate que se quema la propia SAI. Se quema la propia SAI. Es la seila que se quema, con lo cual ya salta esa línea, esa línea te has quedado sin luz y se prende la

Norman: casa.

Luis: Pues está jodido. Pero bueno, es que es como

Norman: todo.

Luis: El día que tienes el día, es decir, cuando es tu día, es tu día. Te ha tocado. O sea, si te ha tocado, pues te ha tocado. ¿Cuántas veces

Norman: se te ocurren más soluciones? Porque yo estaba pensando, digo, tener un

Luis: extintor en casa.

Eduardo: Vale, sí, pero por ejemplo... El otro día compré uno que es un tipo spray, que no es un extintor al uso. Es una especie de spray que tira hasta, no sé si son 6 metros, y vale 20 pavos o por ahí. Y tiene muy buena pinta. Espero no tener que usarlo nunca.

Luis: Hay uno que dicen ahora, que lo están anunciando muchísimo, que además dicen que no es veneno o no sé qué leches, porque sobre todo es muy bueno... porque hace de capa de... que no deja transmitir el calor. Y vale para las baterías. Que ahora una de las cosas que no somos conscientes es de que tenemos mogollón de baterías en casa, que arden y... Bueno, yo ni te cuento. Yo cualquier día tengo un problema, pero bueno.

Norman: Bueno, tú y tú el vecindario.

Luis: Bueno, seguramente la comunidad de Madrid. Espero que las persianas de los vecinos estén

Norman: abiertas. El culpable del incendio de Madrid ha sido yo. Sí.

Luis: Pero sí que es cierto que todos tenemos que si móviles, que si portátiles. Sí, la powerbank. La powerbank, los robots. Un patín, por ejemplo. El patín. Esos se queman,

Norman: ¿eh? Esos se queman. Claro. A mí, por ejemplo, me da mucho miedo ponerlo por la noche a cargar.

Luis: Todo lo que sea NCM es un peligro. O sea, todo lo que sea NCM. Yo, a ver, no te pones a pensarlo porque tampoco vas a estar ahí agobiado todo tu puñado de la vida. Pero sí que una cosa que tenemos, que yo creo que yo personalmente no le dedico tanto cariño como debería, es el concepto de estos sensores de humo, tenerlo todo más controladito y más vigilante. Yo reconozco que ahí peco, ahí no soy... No lo hago bien y es algo que cualquier día te salva de un verdadero problema.

Eduardo: Lo ideal es que mueran sin tener que usarse porque eso significaría que no ha hecho falta. Pero como un día pase, normalmente tienes una sola oportunidad de que eso te libre porque si te ocurre por la noche, la cosa es jodida salvo que ocurra algo que te despierte, algún ruido, algo que se caiga o lo que sea. Pero sí, es una cosa que yo, por ejemplo, también

Luis: peco. Yo creo que ya lo he contado alguna vez en el bar. Yo creo que lo he contado alguna vez. A mi hermano, tío, se le prendió la manta eléctrica con la que estaba durmiendo. Se le prendió y no se le prendió. Es decir, no salió un fuego ardiendo de la leche, pero sí hizo humo. Entonces, tuvo la suerte de que la tenía encima la manta. Entonces, se llenó todo de humo y eso, el humo te mata, porque el humo es el problema. Además, estando dormido no te enteras del humo.

Norman: Pero le quemó y se despertó. Pero le

Luis: quemó la pierna. Entonces, al quemarle la pierna se despertó. Entonces, claro, se despertó y ya vio todo con humo y tal y consiguió salir de la casa. Pero si no le llega, o sea, si por lo que sea le llega a dar una patada a la esta y la deja en el suelo y no se quema y simplemente sigue echando humo, humo, humo, humo, no se va a tomar

Norman: por

Luis: culo.

Norman: Y se muere. El humo es así. Yo vivía en Reino Unido y allí todas las casas tienen sensores de humo y todo el rollo, porque hay tanta madera, moqueta y todo eso, y están conectadas incluso con los bomberos. Hubo una noche que cenamos, hicimos la cena, todo eso, nos vamos a dormir y ahí los fogones eran de esos tipos eléctricos, ¿vale? Ajá. No eran eléctricos, como si fueran piedras, no sé, no sé

Luis: explicarme.

Norman: Entonces nos lo dejamos ahí encendido y hostia, a las 2 de la mañana empieza a sonar la sirena a toda hostia. Bueno, nosotros estábamos ya durmiendo, pero con la puerta cerrada.

Luis: Y

Norman: la sirena, ¿qué cojones? ¿Qué pasa? Abrimos la puerta, bueno, todo lleno

Luis: de humo, pero

Norman: una pasada. Y, hostia, menos mal que, bueno, lo que pasa es que ya venían los bomberos.

Eduardo: Están comunicados con los bomberos directamente. Sí, sí, sí. Sí, está bien, pero como son como son, me imagino que como sea un falso aviso, igual te crujen.

Norman: Bueno, en ese caso vinieron nosotros. Yo recuerdo que empezamos a toquetear porque no se callaba y no sabíamos que abajo había el panel donde tú podías coger y desbloquearlo. No teníamos ni idea cómo funcionaba. Y solo se nos ocurrió de, venga, pues vamos a desmontar, le quitamos la corriente al sensor para que no siga pitando. Y bueno, aparecieron ahí los bomberos y tal. No hay

Luis: fire, no

Norman: hay fire. Y claro, yo, ¿qué hacéis? No podéis tocar eso. El tío nos la empezó a liar. Vivíamos en Newcastle con su acento geordie ahí cerrado. Bueno, un poco más y nos mata el bombero. No nos mata el humo, pero nos mata el bombero por haber tocado el sensor. Es algo práctico. Sí que es verdad que, por ejemplo, en el incendio que hubo en lo de Missouri, claro, muchos vecinos, claro, se enteraron porque los otros vecinos avisaron porque empezaron ya a picar todos los timbres abajo y tal. Pero imagínate que son las cuatro de la mañana.

Eduardo: Hombre, porque ahí podrías poner a lo mejor un sensor de humo no acústico en la calle de tipo balcón para si sube humo o lo que sea en la calle que te avise al móvil de alguna forma.

Luis: Sí, pero si estás dormido no te enteras del móvil, todo ese tipo de cosas.

Eduardo: Es que el acústico no lo puedes poner así como así, porque cualquier falso humo la lías parda y te pueden montar incluso por el ruido.

Luis: Bueno, es que creo que están, si yo mal no recuerdo, me parece que están prohibidas las exteriores. Y aún así,

Eduardo: interior, como salte y moleste si no se ha justificado la alarma, me imagino que también será... Ya, lo que pasa es que esto ya estamos en lo de siempre.

Luis: Es que claro, es que si hay un falso positivo... No sé si os acordáis también, me acuerdo que en Madrid hubo mucho... mucho lío porque una vez que se una o dos veces que se avisó por el tema de lluvias muy fuertes y tal y luego al final no fue nada no sé qué dices ya tío pero ¿qué es peor? ¿un falso positivo o un falso negativo?

Norman: sí

Luis: Lo que pasa es

Norman: que también es peligroso porque al final la gente lo que hace ya es pasar. Ah, otro mensaje. Sí, sí, claro. El paso

Luis: positivo te lleva efectivamente a ni puto caso y el día que viene el famoso que viene el lobo. Aquí ha pasado varias veces de

Norman: rollo de lluvias torrenciales, peligro, no sé qué, que empiezan a sonar todos los móviles y luego… Si es que no ha llovido. Que es mejor así, ¿vale? Hay mucha gente que ya es que pasa de esas alertas de radio. ¡Qué pesado! Esto no sirve para nada.

Eduardo: Lo que pasa es que lo de las alertas también tiene... Hay mucha gente que pone el grito en el cielo porque con la primera alerta que saltó, no sé si fue con la DANA. ¿Por qué no

Norman: saltaron? No,

Eduardo: no, no. No me acuerdo con cuál fue con la primera que lo mandaron. No sé si fue la Filomena o no me acuerdo cuál. El primer aviso que se mandó o la prueba que se hizo para eso... El problema de poner el grito en el cielo es que a muchos les pillaron móviles que no tenían constancia. ¡Hostia, qué bueno! ¿En serio? La pareja. ¡Humbrí!

Luis: ¡No me

Eduardo: jodas! Pues claro, había gente que tenía el móvil guardadito en un cajón donde nadie mira y el móvil empezó a sonar porque, claro, aunque lo tengas en silencio,

Luis: pues

Eduardo: a lo mejor si no estabas en casa... El móvil sonaba y este móvil... Es vergonzoso. Ya no se puede ser

Luis: infiel. Esto es una vergüenza. ¿A qué vamos a llegar ya que no se puede ser infiel? Es uno de

Eduardo: los motivos por los que mucha gente se quejaría públicamente como que esto era una vergüenza. Públicamente no, se

Luis: quejaría con sus amigos.

Eduardo: ¿Por qué te vas a quejar públicamente delante de tu mujer? ¡Qué vergüenza que no puedo tener

Norman: el móvil para engañarte!

Eduardo: Al supuesto malestar que había en mucha gente sería por esto. Hubo gente que le pasó eso Porque si tienes dos dedos de frente, joder, un aviso de emergencias ahora que tenemos tecnología. Es como lo del aviso de terremoto. Hace una semana o dos, creo que fue, hubo un terremoto de nuevo en Murcia. No llegó a ser nada fuerte, fue por la zona de Totana y tal, cerca de Lorca, que fue donde fue el gordo que hubo hace unos años. y le llegó el aviso en Albacete en teoría se notó yo no noté nada, no estaba de todas maneras ahí pero estaba incluso más cerca, porque yo estaba en un pueblo de Albacete, en Hellín, que está más cerca no noté nada, porque además estaba despierto y tal pero joder, yo no lo veo mal O sea, mira tú, por ejemplo, el de Venezuela. Han salido imágenes en las que a la gente le avisaba de terremoto. Se salían a la calle en plan... Todo el mundo desconcertado de, hostia, tío, ¿qué es esto? Mira, tal, no sé qué. Y se ven las cámaras de seguridad como se salen fuera y luego empezaba el tembloque y se caían las cosas y dices, pues les ha salvado la vida el aviso. Sí, sí, sí. O sea, eso yo no lo veo mal.

Luis: Yo creo que también lo que sí que es cierto es que además cada vez, todo este tipo de cosas, cada vez funcionan todo mejor. Es decir, porque cada vez detectamos mejor las cosas, cada vez funciona mejor, con lo cual realmente, pues sí, habrá momentos en los que cuando arranques el sistema, pues igual no funcione muy bien. Pero luego, tío, sí que es útil. Lo que pasa es que yo creo que lo que sí que es cierto es que deberíamos de tener entrenamientos. Deberíamos de tener entrenamientos porque sí que es cierto que a mí ahora, yo porque estamos hablando hoy de esto, porque no he estado por hablar de aquí, pero a mí esta mañana me llega un mensaje que diga Alerta de terremoto. Y yo digo, ya está alguien mandando spam o algo. Ya alguien ha hackeado algo. Yo te lo juro que hubiera pensado

Eduardo: eso. ¿No has recibido ninguno de terremoto?

Norman: El

Luis: terremoto no. Acuerdo haber recibido de algo de lluvias o tal, pero que fue como que... Yo no le hice ni mucho caso.

Eduardo: Yo una vez, una mañana, a las 7 de la mañana, en casa, Estaba preparándome para ir al curro y tenía a la chiquilla durmiendo, que normalmente la despertó después al rato. Y ya cuando ella se va al cole, creo que ya iba ella sola al cole, pero bueno, creo que en ese momento la llevaba yo. Pero me estaba preparando y estoy en la cocina haciéndome el café y de pronto me llega un

Luis: aviso.

Eduardo: Aviso de terremoto. Y me quedo así, digo, hostia, esto es de verdad. Pues a ver, lo que hice fue, me fui hacia el cuarto de la chiquilla, me puse en el marco de la puerta, por si tenía que coger a la cría, que se supone que son los sitios más duros de la casa, donde están los marcos de la puerta. Y con la puerta le quité el bloqueo de la puerta esta de lo que es los bulones, lo dejé hacer abierta, pero con el resbalón solo, por si tenía que salir por patas. Luego fue, por lo visto, un terremoto gordo que hubo en el mar, en la zona de Almería creo que fue, pero por lo visto se habían registrado réplicas por así bastantes sitios y Google había notificado.

Luis: Pero

Eduardo: acojona, chaval. Cuando ves eso es que te quedas como... Hostia, ¿y qué hago?

Norman: ¿Ves? No es lo mismo el de lluvias, que te avisan de lluvias, que es...

Eduardo: Claro,

Norman: pero el de terremoto ya es... Ojo, ¿eh?

Eduardo: Hostia, aunque el terremoto es que no lo controla. No tienes... El de la lluvia, si te pilla en casa, pues me quedo aquí, no salgo. Qué putada. Voy a estar toda la tarde en casa.

Luis: Vaya, qué pena, no pudiera trabajar.

Eduardo: Uy, qué lástima. Ya quería, pero no me

Luis: deja.

Eduardo: Pero un nuevo terremoto es que, claro, incluso no sabes si es mejor quedarte dentro o salirte a mitad de la... Tengo delante un parque, a mitad del parque a salirte. No sabes si es lo mejor que puedes hacer. También te digo una cosa.

Norman: La gente la lía y se vuelve loca. Porque esto fue... No sé si fue a final del año pasado o a principio de este año. Los peques estaban en el colegio, era un día entre semana, sería media mañana y estaría lloviendo y nos sonó la alarma de esa de aviso de lluvias torrenciales, no salir de casa, quedarse en su sitio y tal. Pues claro, lo primero que hacía la gente, empezar a bombardear al colegio, que voy a buscar al niño al colegio y a ver. Tío, tú no has leído el mensaje. Es decir, quédate donde estás. Los niños no van a estar mejor que en el colegio. Es decir, no, vas a ir tú a buscarlos para sacarlos de ahí, para llevártelos. Te están diciendo que no te muevas, que te quedes en tu casa, que te quedes en el trabajo. Y la gente dice, no, no, vamos a buscar a los niños.

Eduardo: Es como aquí en Albacete, cuando llueve tú ves a la gente que sale y dices que son cuatro gotas, que no hay que coger el coche con neumáticos de lluvia como los Fórmula 1, tío. Y se lían unos atascazos que dices, pero si están cayendo cuatro gotas. Y si es algo gordo, estate quieto porque es que es peor. Yo

Norman: es que

Eduardo: tengo una teoría, es que la gente con la

Norman: lluvia se vuelve... no quería decirlo, se vuelve un poquito más retrasada y es tío. Como los

Luis: Gremlins, ¿no? Que cuando se mojan es como que ahí... Te

Norman: lo juro, yo no sé qué le pasa a la gente con la lluvia, que es que es tío, pero ¿por qué conducirá? Es que no

Eduardo: sé. Y a ver, aquí ha llovido, aquí, pero tú ves. Yo, por ejemplo, estuve varias veces en China y en Hong Kong Y cuando hay un tifón de esos, la gente va por la calle, solo se espera cuando está cayendo la de Dios, pero la de Dios enorme, y tú miras a la gente y dices, ¿y por qué la gente está tan tranquila? Si no hay ningún barco con los que nos vayamos a salvar, cabrones. Y claro, dices, claro, al momento para y vuelve la actividad normal. Y luego aparte otra cosa que sí que se nota que está bien hecho, que es que las calles drenan agua a lo bestia. Lo tienen bien montado. Entonces, claro, aquí, por ejemplo, ahora ya parece que se lo toman más en serio, pero antes tenías un montón de hojas en las alcantarillas y cuando caía la de Dios se te inundaba todo. Yo

Luis: os recuerdo en una casa en la que viví un año, algún hijo de su madre había... Hay una cosa que no sé si lo conocéis que se llaman los tanques de tormenta. Los tanques de tormenta es... Cuando en el sistema alcantarillado, para que cuando viene una avalancha de lluvia no se bloqueen y no se taponen y provoquen un problema, porque es un problema, lo que se hace es que cada X metros, por decirlo de alguna manera, hay como un tanque gigante, que se llama un tanque de tormenta, que vale para eso, porque cuando hay una avenida muy gorda, ahí se llena de agua. Bueno, pues el que era el que estaba al lado de... el que afectaba a mi casa, por decirlo de alguna manera, el que estaba al lado de mi casa, porque además yo vivía en una zona que ya estaba muy baja... Algún simpático con una hormigonera la vació allí. No sé si sabéis que las hormigoneras, cuando tú haces el hormigón tienes un tiempo determinado para echarlo. Si no lo echas en ese determinado tiempo hay que tirarlo porque no puedes dejarlo secar en la bañera porque me lo dejes secar. Bueno, pues el colega vació ahí. ¿Qué pasaba? que a la que llovía en mi casa y no tenía que llover nada al otro mundo. O sea, no te creas que era como que, Dios, se está cayendo la mundial. No, no, no, no, no. En cuanto caía un poquito, se anegaban, se anegaban. De hecho, recuerdo que es la primera vez que me pasó. Yo me acuerdo que estaba el día anterior en casa y estaba viendo que llovía, pero como no sabía nada y todo feliz y tal. Y vivía en el cuarto o en el quinto, o sea, en el último piso vivía. Total que al día siguiente por la mañana me voy a trabajar, salgo a las siete de la mañana, yo para llegar a las siete y media y tal, me iba en mi motito tranquilamente, la tenía en el garaje aparcada y salgo, tío, o sea, salgo de casa, salgo ahí al recibidor de la planta en la que vivía, en la cuarta o la quinta, es que no me acuerdo cuál era, y no hay luz. Y yo, qué raro, que no hay luz en la escalera, qué cosa más rara. Bueno, doy al ascensor, doy al ascensor, el ascensor se abre No hay luz en el ascensor, yo si no hay luz en un ascensor me da muy mal rollo, no me monto. Pero es que no solo eso, sino que encima al abrirse las puertas del ascensor suena como un riachuelo. Suena como el típico riachuelo que está cayendo agua. Y yo digo, o sea, uno no tiene luz, dos suena riachuelo, yo ahí no me monto ni aunque me

Norman: apaguen.

Luis: Total que me empecé a bajar andando, bajo andando, bajo andando. Llego ya a la planta calle y de la planta calle, porque claro, hasta la planta calle, como hay en las escaleras, hay de vez en cuando alguna ventana, pues veías. Entonces yo iba bajando tranquilamente, pero ya de planta calle abajo no había ventana y no se veía un carajo, pues no había luz. Era en la época, yo estoy hablando del año 2009, creo recordar que fue, que los móviles no tenían linterna. Entonces me acuerdo que tenía un Windows Mobile y con el Windows Mobile puse una pantalla blanca en la pantalla y dándola así un poco iba haciendo así y medio veía, pero que no había un carajo. Voy andando, voy bajando escaleras hasta que en una de las escaleras hace chof. Y yo, ¿eh? ¿Cómo que chof? Digo, ¿por qué ha sonado chof? No puede sonar chof, no tiene ningún sentido, tío. Bueno, ya como puedo, así medio tocando de mala manera, consigo llegar hasta el cuadro de luces, doy la luz. Tío, o sea, el problema que tiene cuando se atascan las alcantarillas es que lo que ocurre es que el agua te sale por los sumideros y no te sale solo agua,

Norman: como os podéis imaginar.

Luis: sale una capa de, vamos a denominarlo lodo por no decir mierda, que es lo que es, que tío, te deja, porque claro, cuando yo ya bajé, ya había llovido por la noche y ya se había ido todo lo que es el agua, pero la capa de lodo así, esa estaba ahí, como una campeona, tronco, tío, flipante, todo lleno de lodo, pero todo, todo, todo, todo, Y digo, hostia, yo en un momento quiero trabajar. Bueno, voy a coger la moto y me voy. Pongo la moto, pongo el contacto, le

Norman: doy

Luis: al arranque y hace... Y digo, hostia, como que... Como que nace... Como que... Digo,

Norman: no me jodas que

Luis: le han trabado agua. Me doy la vuelta y veo la marca del agua justo por encima del escape. Y yo, no... Mierda. Y bueno...

Norman: me voy en la furgoneta al trabajo,

Luis: me cojo la furgoneta, abro la puerta de la furgoneta Todo el suelo lleno de lodo. Yo,

Norman: hostias,

Luis: qué asco. Que, por cierto, esa furgoneta la mandé a lavar. El típico sitio profesional de tapicerías y tal. En su puta vida se le quitó ese olor, tío. En su puta vida se le quitó el olor a mierda. O sea, si entrabas en esa furgoneta siempre olía a mierda. Era como que, Dios, qué puto asco, tío. O sea, brutal, brutal el tema. No sé por qué os he contado esto, porque lo iba a contar por algo, pero se me ha ido el sentación y ya no sé por qué era. Pero brutal, brutal, brutal. Y la moto, menos mal que se salvó la pobre. Ahora, eso sí, cosas curiosas de la vida. Esa moto, a partir de ese suceso, nunca volvió a arrancar bien. O sea, la moto funcionaba, pero hacía extraños arrancando. Y el extraño que hacía era una cosa rarísima, era que tú dejabas la moto parar un montón de rato, yo lo que hacía en el trabajo en el que estaba antes... La dejaba aparcada al lado de donde yo trabajaba y entonces me montaba en la moto, la arrancaba, salía y antes de salir de lo que es del recinto, paraba en un sitio donde había un reloj para fichar. Entonces paraba la moto, salía, fichaba y ya me volvía a montar. Bueno, pues el primer arranque, perfecto, al primer golpe le das ahí. Estabas arrancado 45 segundos, que es lo que tardaba en ir de un sitio a otro. paraba, volvió a arrancarla

Norman: y

Luis: arranca. Y desde eso, tío, desde que se le inundó el motor, no volvió nunca más a ser un motor decente, tío. La

Norman: vendiste como seminueva, ¿no?

Luis: Muy poco. La vendía a los dos años porque era la típica moto que te compras cuando te has sacado el carné y tienes que... Yo cuando me saqué el carné tenías que esperar dos años para que te dieran el

Norman: siguiente. No

Luis: había que hacer un examen como ahora. Directamente te lo daban, entonces justo los dos años que me...

Eduardo: Ahora no hay que estar dos años esperando para obtener el cilindro de la granja. Tienes que estar esperando dos años, pero además tienes que... Hay

Luis: examen. No es un examen, tienes que hacer un curso. Entonces tienes que hacer el curso. A enseñarte a

Eduardo: no matarte. A no hacer el loco. Es una

Luis: gilipollez porque si en el curso lo que hacen es, estás ahí aguantando un tío dando chapa y luego te hacen salir con el ese, pero que no hay examen, que es que da igual, es que estés allí. Entonces es como que, pues si esto vale para algo,

Eduardo: ya mira

Luis: para qué. Yo no veía mal para

Eduardo: que los dos años esos esperar, sí que lo veía bien. Pero lo tendrían que hacer en los coches también. Porque en los coches, por ejemplo, no tiene sentido que lo hagas en las motos y en los coches te puedes comprar un Ferrari o un Tesla de 600 caballos. Y vas con la L. Y si vas con la L en un Ferrari. Obviamente

Luis: es más fácil conducir un Ferrari que conducir una moto potente. O sea, con el mismo nivel de experiencias, las probabilidades de matarte en la moto son mucho más altas porque en la

Norman: moto, porque en el Ferrari te

Luis: equivocas y te escoñas y ya está. O sea, te escoñas, te das un golpe y igual no te pasa nada. En la moto eres tú.

Eduardo: Yo empecé a montar con 35 años. Yo nunca había montado en moto, sí, en bicicleta sí,

Luis: pero normal, tampoco soy aquí Perico Delgado. Y reconozco que no soy un tío torpe para las conducciones, es decir, se me da bien conducir la moto, el coche...

Eduardo: Bueno,

Luis: la moto no... Soy cribillé, pero bueno, que no se me da particularmente mal. Y la moto costó, ¿eh? Hasta que le pillé el tranquillo y todo el rollo, la moto no... Y cada vez que cogía una moto de X caballos y saltaba una más grande, a partir de los 10-15 caballos de diferencia, era como que, hostia, se acostumbra a la moto... Ahora ya sí, ahora ya cojo cualquiera y no tengo problema, pero... Pero, ostras, era como que... Y los coches no. Los coches, da igual que cojes un coche de 400 caballos, desde el minuto uno era como, no, no, no, aquí no hay problema. Es como que, dale, y

Norman: yo, vale.

Luis: Tiene peligro.

Norman: Muy bien. Las persianas las rompemos, ¿no?

Luis: Las persianas, toma por

Norman: el culo.

Luis: Apúntate al gimnasio y vete al gimnasio para estar fuerte para romper la persiana.

Eduardo: Hombre, una cosa que puedes hacer proactiva es que si detectas, por ejemplo, incendio dentro de casa, si los sensores de humo, si tienes luz, El forzar el subirlo y cosas así. O, por ejemplo, cortar el agua

Norman: general. Si la sirena suena, que suba las persianas. Si suena la sirena, que sirena. La sirena de humo, que suba las persianas.

Luis: Ah, la de humo, digo, porque si es la de la alarma, está bien. No hay que dejar pasar al ladrón. No, en todo caso,

Norman: la que cerrar. Cerrar y lo gasear. Muy bien, pues nada, volvemos a la playa. Chicos,

Luis: vamos al chiringuito. El chiringuito. Adiós.

Norman: Hasta

Luis: luego. Hasta luego.

Transcripción automática con separación de voces; puede tener algún error.

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